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La pared pintada, por Estefanía Rodríguez

 

Hoy me gustaría hablarte de esta pared, su historia comienza en abril de 2017. Era una pared blanca con la simple función de delimitar una construcción. Nuestra peque, Emma, una niña de dos años,  se percató de lo triste que parecía esa pared, así que decidió darle color y expresarse mediante la pintura.

Es una pared de nuestra azotea que permitimos que fuera para que ella pudiera pintar y dejar libre su imaginación. ¡Le encanta! y usa múltiples utensilios y pinturas para crear en ella: brochas (de pared y de cocina), pinceles, las manos, variedad de objetos, colores, ceras,… El hecho de que pudiera expresar toda su creatividad nos entusiasmaba mucho, porque era algo que nosotros nunca pudimos hacer y que nos parecía importantísimo y muy divertido.

 

La idea de una pared para pintar la recibí en el curso de pedagogía blanca. En un afán por cambiar todo lo que creía inapropiado en el sistema educativo, decidí formarme en esta pedagogía,  la verdad que nos ha aportado muchísimo, gracias a ella tenemos multitud de herramientas para poder ayudar a nuestra hija en su desarrollo personal y educativo.

Lo que significa para nosotros esta iniciativa es cultivar e incentivar un entorno creativo, nutrir su creatividad, darle la oportunidad de vivenciar el arte, experimentar, combatir obstáculos a la creatividad y permitirle SER, porque pintar la pared salió de ella. Queremos que con ésta, y otras nuevas propuestas que hemos materializado en casa, pueda autoconocerse y así saber qué le gusta y qué no, animarle a actuar, que adquiera autoconfianza, fomentar la iniciativa, el espíritu de superación y desarrollar sus talentos.

Si quieres conocer más sobre nuestros proyectos enfocados hacia la crianza consciente, te invito a seguirme en Facebook:

Raíces del bebé

 

 

Estefanía Rodríguez Hernández

 

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