Lectores de por vida

Teen_Reading

 

Un tema crucial durante todas las etapas educativas es la lectura. Se considera importantísimo que los alumnos tengan capacidad lectora suficiente, no solo por el éxito en sus estudios, sino por el impacto que convertirse en lectores habituales va a tener a lo largo de su vida.

Sin embargo, uno de los grandes fracasos del sistema es que muchos adolescentes terminan siendo analfabetos funcionales, incapaces de usar su capacidad de lectura para comprender textos y tampoco seguirán leyendo cuando dejemos de obligarles por las tareas escolares.

Otro problema, y que nosotros consideramos relacionado con esto, es que se les exige competencia lectora desde casi el primer día de Primaria, siendo habitual cargarlos de libros y tareas de lectoescritura, hasta hacerles aborrecerla o sentirse limitados si no avanzan a un ritmo acelerado.

¿Qué solución se está dando? Adelantar cada vez más el inicio del aprendizaje de la lectoescritura, centrando en eso muchas tareas en Infantil para las que los niños no están preparados ni interesados.

Y es que la lectura debe ser una actividad placentera, preferiblemente elegida y es, para ello, respetar el ritmo individual de cada niño. No olvidemos que cada persona es diferente e igual que una minoría lee a los cuatro años, muchos niños, si no los presionamos, no lo harán gustosamente hasta los siete. De hecho, nuestra experiencia es que no hay que marcar fechas y dejar que los niños, ellos mismos, pidan aprender a leer y escribir y lo harán a diferentes edades.

Pero, realmente, aparte de las cuestiones escolares o profesionales, ¿en qué beneficia tener como objetivo no que lean cuanto antes o que lean muchos libros obligados sino dejarlos florecer y que sean lectores toda su vida?

Las personas que leen habitualmente tienen una mayor sensación de competencia personal, aprenden cosas nuevas, son más flexibles y abiertas de mente, ejercen sus responsabilidades cívicas con mayor conciencia y comprensión, piensan con más racionalidad pues entienden mejor el mundo, pueden desarrollar mejor el pensamiento crítico y disponen de más recursos personales para lograr una vida económica y laboral más satisfactoria.  Incluso suelen acudir más a museos, actividades culturales y se involucran en movimientos solidarios.

Siendo este un objetivo deseable, nuestro consejo es no presionar ni adelantar la lectura, permitir que los niños decidan cuando aprender a leer y también los libros que van a descubrir, valorando el proceso teniendo siempre claro que, al final, lo que cuenta no es cuantos libros han leído en su etapa escolar o lo pronto que aprendieron, sino que sigan amando leer toda su vida.

Mireia Long

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