¿Qué podemos hacer si nuestro hijo pega?

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Un niño pequeño puede pegar por muchos motivos diferentes, la clave es averiguar cuáles son primero y hay que observarlo mucho, ya que es pequeño para comprender por qué reacciona con violencia y para poder explicárnoslo.

La agresividad es natural, reaccionamos cuando nos sentimos agredidos o invadidos o injustamente tratados, y los niños pueden expresarla de forma física contra otros (a veces contra espectadores inocentes más que contra la causa de su malestar).

Primero, averiguar si es que no se le ha enseñado a tiempo y correctamente que no se pega y por qué no se pega, como se sienten los demás cuando lo hace, como gestionar su rabia o su ira o su tristeza de otro modo y como comunicarse mejor.

También es importantísimo que en el proceso hay un adulto acompañándolo, para evitar que pegue y contenerlo y ayudarle a aprender otros modos de descarga de energía o emociones o de otro modo de comunicarse.

Al final es la mejor manera pues vamos a la raíz de su comportamiento, más que a la represión o el aumentar su enfado o su malestar consigo mismo. Pero ojo, hay que estar muy pendiente, no vale ir a posteriori, el primer objetivo es que no pegue, parar la agresión antes de que la realice. Castigar o usar el “tiempo fuera” actúa después del hecho y crea en el niño pequeño mucho malestar, y sirve de muy poco, aumenta su rabia, no le deja expresarse y no le enseña otro modo de actuar. En realidad, cualquiera observa que el niño al que se castiga no suele cambiar su comportamiento, y es que castigar no educa, solo produce penalización que ellos no asimilan.

Cuando el niño pega en el colegio, sus padres debemos comprender que en un aula se pueden  hacer cosas pero no todo y tampoco la maestra es siempre favorable a no usar castigos. A veces, simplemente, es que los niños tienen un desarrollo madurativo en diferentes niveles y aún no están preparados para estar solos sin sus padres o para gestionar las situaciones de estrés y competencia del cole, estar con tantos niños sin acompañamiento adecuado. También está el tema de las ratios y sobre todo del modelo, que no permite que el niño esté relajado y desarrollando actividades electivas que le permitan moverse o jugar cuando deseen. Si un niño necesita más libertad, más movimiento, más juego, más cariño de los educadores y no se lo dan, se carga y cuando está agobiado, o cansado… es más difícil que se pueda controlar incluso si empieza a entender que ese comportamiento daña.

Si hasta ahora has usado castigos o tiempo fuera en casa y además no están funcionando puedes intentar hacer otra cosa que puede que te exija más atención antes y más acompañamiento, pero va a mejorar en unos meses toda vuestra relación y su propia maduración.

También, ante esta situación, hay que revisar con autocrítica los límites, normas, horarios, rutinas, exigencias de colaboración, actividades que se realizan con el niño, tiempo de juego… porque muchas veces se pide al niño cosas que no está preparado para hacer y que no están en consonancia con sus verdaderas necesidades naturales. Modificando rutinas y expectativas, rebajando el estrés y aumentando la atención plena y el contacto emocional, físico y la comunicación, las cosas mejoran pues el niño se siente mejor.

La idea, en líneas generales, es que pienses en tu hijo como un niño de una tribu prehistórica y le des lo más parecido a ese ambiente: aire libre, pocas normas pero muy claras, movimiento a tope, juego, grupos pequeños de personas con adultos presentes, mucho contacto y afecto físico. Eso es lo que ayudará a que tu hijo sea más feliz y desde la felicidad se llega al equilibrio. Eso, sumado a que estaremos pendientes y presentes, adelantándonos a los momentos de conflicto, interviniendo antes de las reacciones violentas y explicando, con mucha paciencia y empatía, es mucho más efectivo que castigar, y sobre todo, más sano para ellos y para vosotros. Busquemos la razón de las reacciones, más que culpar al niño. Busquemos acompañarlos y enseñarles con ejemplo y paciencia, más que castigar, y todo mejorará.

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