Agasaja a tus hijos por que quieres y puedes

Ayer me llegaron los botines que compré para darle una sorpresa a mi hija Ginebra.

Ella tiene un estilo muy definido y le encanta elegir siempre sus cosas, pero gracias a tener su estilo tan fácilmente reconocible es fácil ver cuándo algo le gustará o encajará con el resto de su vestuario.

Le han encantado, y yo estoy contentísima.

¡Qué importante permitirnos agasajar a nuestros hijos de vez en cuándo, sin motivo especial, por que podemos y queremos!

A veces me encuentro con madres que me consultan si es adecuado hacer regalos a sus hijos más allá de su cumpleaños o las festividades navideñas o si deberían reducir los regalos a esos momentos y quizás premiarles si sacan buenas notas o realizan algo merecedor de un reconocimiento especial.

Voy a dar mi opinión:

Por supuesto que está bien hacer regalos a tus hijos en otros momentos, y no como premio al buen comportamiento (al fin y al cabo quieres que tu hijo se porte bien porque entiende lo que significa ser buena persona y lo que es ser honrado y justo, no por un premio) si no como expresión de cariño y alegría.

Nuestros hijos merecen sentirse abundantes.

La mayoría de gente cuando el niño pide algo suelen decir que no por sistema y cuando el niño se pone pesado, llora, etc, acaban diciendo que sí y les acaban comprando las cosas. En serio, si se lo vas a acabar comprando ¿Por qué generas esa situación en la que el niño siente que cada cosa que quiere tiene que lucharla con esfuerzo y disgusto? Si de verdad crees que no es adecuado comprarle eso hoy, di que no y mantente firme. Y si al final ya sabes que acabarás diciendo que sí, díselo desde el inicio.

El no es una palabra sagrada que se ha de usar con mucho compromiso. De esa forma el niño distingue cuando dices que no de verdad. Si no, cree que estás negociando hasta que entiendas su nivel de frustración, recuérdalo.

Así que mucho mejor decir no cuando quieres que sea no y decir sí cuando no te importe tanto.

Y por supuesto agasaja a tus hijos por que sí, por que puedes y quieres.

Ofrecer un regalo, especialmente si es sorpresa, porque sí, por que viste algo que sabías que le iba a gustar a uno de tus hijos, es una muestra de atención, de cariño, de que te fijas en las cosas que les interesan. Conecta, une, divierte…

¿A ti no te gusta que te hagan regalos sorpresa? A mí me encanta. Que me traigan flores, que me regalen una cosa que me gusta, que uno de mis hijos me preparara una nota y la escondiera en mi bolso, que me hagan un té sin pedirlo…

Así que si a mí me gusta, probablemente a mis hijos también. Y además a mí me encanta cuidarles y sorprenderles.

Tus hijos no se van a convertir en malcriados por que les agasajes cuándo puedas.

Lo que hace que un niño tenga un comportamiento u otro es la forma en la que estableces los códigos de comunicación con tus hijos, no que les mimes y sorprendas.

Besos,

Azucena Caballero

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