Tres claves para ser mejor maestro

ea484b29ba_1452460358890Los maestros cada día desean mejorar en su trabajo para ayudar a que los niños aprendan mejor y se sientan más felices, implicados y motivados en su trabajo. La enseñanza es una profesión fuertemente vocacional y, a pesar de que algunos puedan caer en el encorsetamiento y teman ver las áreas en las que deben mejorar, en su inmensa mayoría los maestros desean dar la mejor versión de ellos mismos a los alumnos.

Son muchos los campos y competencias en los que la actualización es imprescindible pero hoy compartimos con vosotros algunas ideas para que cualquier maestro pueda mejorar la experiencia de aprendizaje de sus alumnos y logre, además, que el ambiente en clase y la seguridad y confianza de los niños también crezca. Si quieres ser mejor maestro seguro que te interesan.

Aprende a preguntar y a escuchar

Saber hacer preguntas es indispensable. Y las mejores preguntas son las abiertas, las que permiten que el alumno nos sorprenda con pensamiento divergente, opiniones, soluciones inesperadas y espíritu crítico. Eso les estimula, mucho más que buscar si saben un dato concreto. Tenemos que darles tiempo para pensar su respuesta y expresarla, evitando interrumpirles y, por supuesto, sin cortar una respuesta por incorrecta o demasiado irreflexiva, pues entonces les haremos temer tomar la palabra en la siguiente ocasión. Si la respuesta no nos parece bien argumentada siempre es más valioso y enseña más invitar al niño a ampliar su explicación o ayudarle a buscar nuevas ideas.

Los reproches sobran. Los juicios de valor no aportan. Las burlas o los castigos, si los usas, son todavía más dañinos. Muchos niños se sienten poco seguros cuando toman la palabra y si después de hacerlo provocamos que se sientan en ridículo, el efecto puede ser devastador. Nuestro papel no es el de juez, sino el de acompañante en el descubrimiento del conocimiento.

Valora de verdad la participación y la colaboración

Es importante que, si debemos evaluar, lo hagamos incluyendo en ello el trabajo de participación y colaboración de los alumnos, pues estas son habilidades y esfuerzos que van a ayudarles mucho además en su desarrollo futuro. Un dato no aporta tanto a su conocimiento o sus competencias como el que se atrevan a expresarse y colaboren con el grupo en el avance común.

Otra cosa que debemos evitar son las comparaciones o el fomentar entre ellos la competitividad. Cada persona, si es que compite con alguien, es consigo mismo para superarse, y la educación no es una carrera en la que unos ganen y otros pierdan, sino un proceso personal que tiene gran parte de experiencia grupal.

Respecto al grupo, atención, no lo forman solo los alumnos, los propios maestros son parte de él y sería bueno que los niños así lo sientan y lo escuchen. Los niños deben aprender a ayudarse, a compartir, a construir juntos. Y para eso el trabajo por proyectos bien diseñado es de gran utilidad, deja atrás las compartimentaciones y los temarios cerrados y comienza a introducir los proyectos en tu aula. Lograrás que los alumnos disfruten y se impliquen más.

Usa nuevos soportes y métodos

El libro de texto no es un invento del demonio, pero no es la palabra de Dios. El libro de texto no puede substituir al maestro. El libro de texto es solamente un instrumento al que acudir y una manera de tener acceso a lo básico del curriculum de manera organizada.

Leer en clase el libro de texto no debería ser una práctica habitual. Mandarle a los niños que se lo estudien y puntuar sus exámenes según lo hayan memorizado debería ser de una vez olvidado como método.

Hay mucha información disponible en la red, en aplicaciones y en TICs en general. Hay mucha información en la biblioteca, en libros de consulta y hasta en revistas. Pósters, vídeos, documentales, películas y páginas web son indispensables hoy en el aula, pues son, además, soportes con los que los niños se sienten cómodos, son versátiles, son flexibles y se pueden personalizar. Úsalos, no como complemento puntual, sino como herramienta fundamental.

El aprendizaje humano se basa en la conversación y en la experimentación, así que empieza a trabajar con estos objetivos, fomentando los debates plurales y usando mucho la realidad como soporte básico de la enseñanza.  Sal del aula, la vida está fuera.

Y sobre todo nunca olvides que es el alumno el protagonista y que lo que realmente aprenderá es lo que le importe, le emocione y le interese de verdad. Los maestros somos el instrumento para que lo consiga.

Mireia Long

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